domingo, 14 de noviembre de 2010

GRUPO Y DESARROLLO HUMANO

Los miembros de un grupo no nacen, se hacen. Para poder trabajar en conjunto con otros en grupos, es preciso aprender un gran número de habilidades y esto lo conseguirá todo aquel que se esfuerce realmente por lograrlo.     Jack R. Gibb
EL INDIVIDUO Y EL GRUPO
Existe una tendencia en las personas, tal vez innata, a agruparse. Estas tendencias a la reunión fundamenta el supuesto de que las personas participan en los grupos porque en ellos y mediante ellos satisfacen sus necesidades. La agrupación es el modelo natural, o por lo menos el modelo genéticamente primordial, por el que el ser humano ha aprendido a resolver sus necesidades de supervivencia. Esto es cierto si se cree que el ser humano nace en un grupo familiar y que, en sus interacciones con éste va conformando su identidad.
La relación del individuo con el grupo no es pasiva, puesto que con su participación va modificando sus características y las del grupo. Esto es verdad no sólo para los grupos homogéneos, es decir, para los que reúnen integrantes con características similares, sino también los grupos heterogéneos. De allí que a la llegada de un bebé, la pareja amorosa se modifique y se convierta en una familia.
Además, la posibilidad de que el bebé adquiera una identidad propia (nazca como nuevo sujeto) depende de la capacidad grupal para lograr diferenciación entre los miembros. Esta capacidad consiste en que los integrantes del grupo compartan normas comunes que garanticen la máxima libertad a cada uno de ellos. Ese modo de vivir despliega o desarrolla el potencial biológico del que cada individuo es portador.
Existen razones para pensar que la acción que la acción social de los individuos no sólo deriva de la capacidad biológica sino que a su vez la acción social influye en el funcionamiento biológico del ser humano. Por ejemplo, se sabe que existen etapas para aprender el lenguaje articulado y si el individuo no llega a contar con el medio propicio para ello, después –aunque se encuentre adecuadamente estimulado- no logrará desarrollar un desempeño normal. El lenguaje articulado es una capacidad específicamente humana que no se puede adquirir sino en grupo.
El ser humano es un ser que para sobrevivir mantiene una relación continua con otros personas y con la naturaleza. Dicha relación activa modifica al mundo y a él mismo. Sin embargo, existe la posibilidad de que el sujeto pierda esa relación activa y entonces se entorpezca su crecimiento.
Debido a que el ser humano es eminentemente social, al tener una relación pasiva en el medio (social o natural) no sólo se detiene su crecimiento sino que obstaculiza el crecimiento de los que viven con él. Más exactamente: la relación pasiva –no creativa- de un individuo, suele ser una manifestación de deficiencia de la estructura grupal de la que forma parte. La estructura grupal con mayor influencia en un individuo, ya lo hemos dicho, es la familia. Sin embargo, en las relaciones con otros grupos menos dañados, el sujeto puede aprender formas más sanas de relación e influir positivamente en su grupo familiar.
Desde Kurt Lewin(años cuarenta), muchos psicólogos han afirmado que los grupos con liderazgo o estructura democrática resultan ser los más idóneos para lograr el desarrollo de las personas. No obstante, también hay quienes afirman que no se puede instaurar de buenas a primeras un grupo democrático puesto que los individuos deben aprender a ser democráticos en la propia interacción. Es decir, la estructura democrática de un grupo es el nivel óptimo pero al mismo tiempo es un producto de una evolución previa.
Las estructuras grupales más estudiadas por los psicólogos son: autocrático, paternalista, laissez-faire y participativa o democrática. Las cuatro estructuras grupales que aquí expondremos se basan en los resultados de investigaciones sobre los grupos publicadas en Gibb, J.R. Cibb, L.M. y Plants, G.N. (1986)
GRUPO AUTOCRÁTICO
El nacimiento de un grupo por lo general configura una estructura autoritaria, es decir, se trata de personas que eligen un jefe de grupo, o bien, de autoridades externas que imponen un líder al grupo. Este “jefe” toma decisiones en nombre del grupo e impide que los demás miembros participen en ellas.
Este tipo de líder impone normas que lo mantengan en privilegios permanente del control de las decisiones del grupo. En caso de remoción del líder éste selecciona a miembros para sesgar el proceso de elección en beneficio propio, arguyendo que “ese miembro es el más idóneo” para sustituirlo. En realidad su sustituto suele tener una dependencia prolongada hacia él. En otros casos el grupo “elige” a miembros del grupo para conformar comisiones cuyos resultados parecen beneficiar más al jefe que al grupo en su totalidad.
La autocracia puede encontrarse en niveles variables desde la dictadura hasta modos seudodemocráticos que algunos teóricos han demostrado liderazgo demagógico. Este último estilo de ejercer la autocracia se caracteriza por hacer creer a los miembros del grupo que tienen voz y voto en las decisiones, pero en realidad se les manipula de manera sutil.
GRUPO PATERNALISTA
En este grupo aunque el líder no es el único que toma decisiones sigue acaparando las más importantes de ellas. En este caso el líder se preocupa por su grupo considerándolo como una familia, lo defiende de otros grupos y lo protege de caer en errores, de allí que considere que los miembros del grupo son aún inexpertos o inmaduros para tomar ciertas decisiones. El líder se siente dueño del grupo, sea de manera consiente o inconscientes, lo cual suele denunciar en expresiones como “mi grupo piensa…”, “mi grupo propone…”, etcétera, en lugar de “nosotros…”, “en nombre del grupo yo…”, etcétera. Este tipo de grupos suele referirse a sí mismo como: “somos una familia educativa…”, “en este grupo hay ambiente familiar…”, etcétera., de allí la designación del nombre de esta estructura grupal.
En la medida en que el líder impide a los otros miembros participar en las decisiones del grupo, impide también que aprendan a tomar decisiones. De allí, que se fomente el resentimiento y de vez en cuando aparezcan brotes de rebeldía entre los miembros como respuesta a la negativa de participar en las decisiones. Sin embrago, las decisiones tomadas por los miembros rebeldes suelen ir más en contra del jefe que a favor del grupo, lo cual refuerza la postura de desconfianza que el líder mantiene con respecto a las capacidades de los demás miembros para asumir responsabilidades mayores.
Tanto en este tipo de grupo como en el autocrático se observa que sólo madura o aprende el líder (e incluso con limitaciones) mientras que los demás, por permanecer al margen de responsabilidades y decisiones fuertes, siguen siendo inmaduros.
El líder paternalista promueve buenas relaciones mediante la instauración de un principio implícito que podría enunciarse como: “prohibido pelearse”. Esto puede provocar que se ignoren lo problemas que el grupo debe encarar y resolver para seguir creciendo como grupo y propiciar otro tanto a los miembros que lo componen. De esta forma el grupo ofrece una fachada engañosa puesto que debajo de esa “buena cara” persisten insatisfacciones no resueltas.  Debido a la dificultad de encarar los problemas en forma directa muchas veces aparece el fenómeno del rumor,  que son comunicaciones informales en los pasillos. Donde hay rumores puede afirmarse que existe temor de decir la verdad, independientemente de los que se quiere entender por ella.
GRUPO LAISSEZ-FAIRE
En este grupo laissez-faire o permisivo el líder es una persona que deja hacer cualquier cosa que los participantes deseen; es un grupo en el que “todo vale” o “todo se puede”. Esto es lo que muchas veces se denomina anarquía. Debido a que en este tipo de grupo el líder es totalmente permisivo y el integrante siente que el líder le da lo mismo que haga una cosa que otra se experimenta, más que libertad, abandono.
En la sociedad actual se busca mayor seguridad individual o mayor seguridad social. Cuando la tendencia favorece la seguridad individual, se busca el acrecentamiento del “respeto” a la voluntad personal. La rebeldía infantil y adolescente ante el liderazgo familiar autocrático ha llevado a una revisión de la forma tradicional de educar, criar hijos, etcétera. Estos movimientos han generado nuevas propuestas en la educación (tales como la enseñanza personalizada o no directiva) y en la psicoterapia (la psicoterapia centrada en el cliente).
La familia con liderazgo laissez-faire puede formar niños con poca tolerancia a la frustración y poco control de la voluntad. Por eso no debe extrañar que hayan tenido tanto éxito los productos light que eximen a la persona de tolerar la frustración de no consumir determinados alimentos. Nótese como aquí falta el control de la voluntad. Tal vez este tipo de estructura familiar fomente una vida ligera en donde los miembros son incapaces de comprometerse con su propia vida. Esto no se ha estudiado lo suficiente, sin embargo, con lo que ya se sabe se puede aventurar esta hipótesis. ¿Tú qué opinas al respecto?.
En cuanto a las psicoterapias no directivas, se sabe que en un principio las personas realmente son individualistas pero conforme observan la consecuencias de sus actos egoístas, van gradualmente corrigiéndose hasta apreciar a los demás.
Lamentablemente el contexto social influye en gran medida en los intereses de los individuos y por eso, cuando la persona recibe la invitación a actuar libremente, por lo general opta por conductas individualistas en donde los demás no importa, o importan sólo como medio para la satisfacción de necesidades propias. Ello conduce a estructuras grupales menos desarrolladas como la paternalista o la autocrática.
Se ha comprobado que la estructura laissez-faire, al ser totalmente permisiva, deja aflorar aquello que todos han querido expresado o hacer  y que sin embargo no ha sido posible hasta ese momento por falta de libertad (aunque lo que se desea también está fuertemente influido por la falta de libertad). En estas circunstancias sale a relucir el individualismo o por lo menos el egocentrismo. Esta forma de organización grupal ha demostrado ser ineficaz para organizar cualquier actividad en coordinación con otros. Jack R. Gibb y otros (1986, p. 55) Afirman:
En la vida de grupo, esta forma de discusión totalmente incontrolada conduce a menudo a experiencias insatisfactorias. En vista de la naturaleza altamente individualista de nuestra cultura, nuestros miembros de grupo rara vez aprendieron  las habilidades de socialización y el interés en el grupo, habilidades que son necesarias para un efectiva acción de grupo.
GRUPO PARTICIPATIVO
En el grupo participativo (también llamado democrático) todos los miembros juegan un papel activo en los procesos de decisión, de allí que aumenten su nivel de compromiso con lo demás y con el logro de los objetivos. Esto, por sí misma, lleva a una fuerte cohesión entre los miembros. A diferencia de los otros tipos de grupo éste trabaja igual tanto en ausencia como en presencia del líder. El líder democrático es un representante de lo que el grupo hace, él coordina la actividad del grupo. Coordinar no es mandar, es unir o encadenar los esfuerzos de los diferentes miembros del grupo.  Todas las decisiones se toman en consenso, es decir, en común acuerdo (Gibb, J.R. et al. 1986, p.54).
Un principio fundamente para nosotros es que los miembros de grupos que gocen de la libertad de expresión y de elección, toman decisiones acertadas y que estas a la larga son mejores que las de cualquier líder único, por grandes que sea su sabiduría.
El líder democrático no hace nada que los demás sean capaces de hacer, es permisivo y acompañante, fomenta la participación de todos los miembros. En caso de errores alienta con calidez. El líder democrático sabe que el aprendizaje de cualquier actividad corre el riesgo de errores pero también sabe que éstos serán sustentados y asumidos por todo el grupo, lo cual le libera de una gran carga de responsabilidad por todo lo que se hace en el grupo.
En la fundación del grupo es evidente que el líder asume una actitud un tanto directiva por las necesidades del propio grupo pero en la medida que los participantes van aprendiendo éste delega sus responsabilidades. De esta forma evita ser obstáculo del desarrollo del grupo.
En el grupo democrático cada participantes, en la medida que aprende a colaborar con actividades útiles a los demás, recupera la satisfacción y el buen humor por el trabajo realizado. La atmósfera grupal consecuentemente es óptima para el desarrollo de las personas.

Evidentemente en el grupo democrático existen una libertad relativa, de allí que se prefiera denominarlo grupo participativo. La libertad de un grupo está condicionada por la libertad que sea posible en el contexto institucional en el que éste se desenvuelve. Pero más determinante que la institución es el contexto social más amplio: cada sociedad tiene posibilidades variables de ejercicios de la libertad. Aunque también hay que reconocer va capacitando a las personas para ser más responsables de sus actos y ello tiene repercusiones a la larga en toda la institución. En otras palabras, la institución influye pero al mismo tiempo se ve influida por los grupos que la componen.
Aquí pues, en el grupo democrático el desarrollo o crecimiento pleno de las personas es la primera preocupación. Es curioso, pero la sociedad actual da prioridad a la producción de bienes y servicios y no la “producción” de seres humanos, si no, repárese en esto: ¿cuánto tiempo le toma a una persona prepararse para el trabajo? El ejercicio de una profesión lleva alrededor de veinte años, en cambio, ¿cuánto dura la capacitación formal para ser padre o madre de familia?¡Aún no existe una preparación para formar papás o mamás!, a pesar de que se han visto muchos errores en las técnicas de educación familiar. De allí quizás el menos precio del trabajo de la mujer como ama de casa. No extrañe pues que los empleos mejores remunerados, son aquellos que llevan a producir objetos materiales u los menos remunerados son los destinados a formar personas, por ejemplo trabajadoras sociales, maestros, psicólogos, etcétera, esa actividades aún no son debidamente valoradas por nuestra sociedad) no se olvide que la sociedad somos también nosotros).
COMENTARIOS FINALES
En perfectamente posible que un grupo después de alcanzar la estructura democrática involucione a estructuras menos desarrolladas. De hecho no existen grupos puros, en realidad la estructura grupal en un momento determinado puede ofrecer aspectos de otras estructuras aunque predomine un de ellas; es ese relativo predominio el que determinará que se le llame autocrático, paternalista, laissez-faire o participativo.
Si un grupo puede evolucionar pero también involucionar de una estructura a otra ¿cuáles son los principios que fundamentan ese proceso de su desarrollo?¿Qué condiciones determina su evolución? En realidad no existe una respuesta unánime entre los investigadores por lo que tú también puedes sentirte invitado a participar en la construcción de un respuesta coherente al respecto. Sin embargo, uno de los factores más influyentes es la comunicación.
El objetivo del grupo debe alcanzar en la medida de la medida en que los compañeros también lo alcanzan, de otro modo se promueve una competencia que termina por destruir al propio grupo. Las personas se quejan del trabajo en grupo porque sus experiencias personales demuestran que la carga de trabajo suele ser desigual entre los miembros. Las personas, si muestran disposición, a cualquier edad pueden aprender habilidades para trabajar y llevarse bien con los demás; pueden aprender a gozar del trabajo en grupo. Gibb, J.R. et al. (1986, pp, 35-36) apuntan alguna de las razones por las cuales no se enseña a trabajar en grupo:
a)      No podemos identificar esta habilidad
b)      Nuestra autoestima nos impide admitir que uno de nuestros objetivos
c)       Las habilidades son tan sutiles e inidentificables que nosotros como individuos a menudo no nos damos cuenta de lo que estamos haciendo u cómo podríamos cambiar.
d)      Las relaciones sociales u humanas pueden considerarse como una forma de relación intuitiva y por ende no susceptible de adiestramiento.
e)      A pesar del hecho bastante evidente de que muchas de las actividades que desarrollamos en la vida persiguen el fin de obtener la aprobación social, la gente suele creer que el puro goce de las personas, su compañía, no tiene mucha relación con la actividad principal del mundo y en cierto modo no constituye un objetivo legítimo de las actividades “educacionales”.
f)       En especial entre los estudiosos del mundo educacional, se cree a menudo que la adquisición de habilidades sociales o emocionales es sólo secundaria respecto de la educación “verdadera” (es decir la educación “intelectual”). Pese a que hace cada vez más evidente que las trabas emocionales e interpersonales – y no las trabas de capacidad “intelectual”- son los verdaderos obstáculos que dificultan  el desarrollo educativo hacia la madurez.
ACTIVIDADES
1.       Observa las características de conducción de cada profesor que tienen en tu escuela y de acuerdo con los datos en este artículo determina su estilo de liderazgo: autocrático, paternalista, laissez-faire o participativo.
2.       En equipo con algunos de tus compañeros (de 6 a 12), compara tu veredicto con el de ellos y, en caso de diferencias, argumenten la razón en que se fundó su determinación de ese tipo de liderazgo.
3.       Analiza las características de tu familia y determina el tipo de liderazgo que hay en ella. compárala con los liderazgos que apuntaron los integrantes de tu equipo.
4.       Estudia también las características de otras organizaciones sociales, tales como clubes, instituciones escolares, laborales, gubernamentales, etcétera, y aplica los conocimientos.
5.       En equipo discutan las ventajas y desventajas que persisten en las organizaciones estudiadas y, en caso de que así lo deseen, hagan propuestas de cómo podría mejorarse el liderazgo poniendo como criterios el desarrollo más pleno de las personas.